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L.008 Minimizar




Existe un amplio abanico de posibilidades para dar soporte a los circuitos que deseamos construir, ya que conviene que los componentes estén adecuadamente fijados para mejorar el funcionamiento global del circuito y asegurar que este siga en condiciones óptimas a lo largo del tiempo.

Hablaremos de las dos opciones más populares utilizadas hoy en día. La primera, como soporte provisional para pruebas: protoboard ... y, la segunda, como soporte definitivo: PCB.

Antes de comenzar con el montaje final o definitivo de un circuito puede ser conveniente, entre otros, comprobar previamente si este funciona bien, si se adapta o no a nuestras necesidades, o hacerle las modificaciones oportunas que nos interese.
Lo más práctico para est
a función es utilizar una placa de experimentación para prototipos conocida como protoboard.

Es muy sencillo trabajar con este tipo de placas ya que sólo
es necesario ir pinchando los componentes de forma adecuada (los cuales se irán interconectando entre sí por medio de las pistas metálicas conductoras que hay en el interior de la protoboard) y utilizar, cuando sea necesario, hilillos conductores (de un grosor no mayor que la pata de una resistencia) para seguir haciendo conexiones. Todo ello sin necesidad de soldaduras.

Estas placas se localizan fácilmente en las tiendas de electrónica donde podemos encontrarlas de varios tipos, calidades y precios.

Aunque hay personas que utilizan las protoboard como soporte definitivo de un circuito, NO es aconsejable hacer esto debido a que:
1. las conexiones no son demasiado buenas, tendiendo a fallar con el tiempo y las vibraciones.

2. no ofrecen un buen blindaje y son propensas a captar bastantes ruidos e interferencias indeseables.

En la siguiente figura puede verse un montaje hecho sobre una placa protoboard, así como una vista interna de la misma para comprender como es el conexionado prefijado que suele ser típico de dichas placas.




Para la fabricación final del circuito sobre una PCB tenemos varias alternativas. En todos los casos será necesario disponer de un soporte adecuado para los componentes que permita, además, hacer las conexiones entre los mismos.
Lo más habitual y seguro es hacer estas conexiones por medio de pistas y/o cabes, y fijadas con soldaduras.

En la siguiente figura podemos observar 3 modelos típicos de placas:


En la figura A la típica PCB, una placa de baquelita o fibra de vidrio que tiene una de sus caras formada por una fina lámina de cobre. Este tipo de placas es la más utilizada para la fabricación de circuitos impresos (PCBs) y necesita de un laborioso proceso de grabado, quemado y taladrado.
Ver: Método del planchado para la fabricación de PCBs.

En la figura B y C, vemos otras alternativas que pueden ser más atractivas para utilizar con nuestros circuitos ya que no tenemos la necesidad de pasar por todo ese proceso de grabado, quemado y taladrado.
Estas placas se llaman de matriz de puntos o preformateadas, ya que, como puede observarse, estas vienen taladradas y con las pistas de cobre ya formateadas.

La placa que se muestra en la fig. B está formada por líneas de pistas que recuerdan a las conexiones internas de las placas protoboard comentadas anteriormente. En la práctica será necesario cortar dichas pistas en las zonas que nos interese para evitar conexiones entre puntos que no deben ir conectados. Esta operación de cortado puede hacerse con una cuchilla común, tipo cutter.

En la placa mostrada en la fig. C, por el contrario, es necesario unir los diferentes puntos para ir fabricando las pistas necesarias y, así, poder unir los componentes entre sí.  Esta operación puede hacerse utilizando trozos de hilo de cobre y/o con las patas sobrantes de diversos componentes (resistencias, condensadores, etc.).


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